Fanmail: felicidad en la monogamia

Ha llegado carta:

Lei tu blog y nisiquiera quise dejar un comentario, pues pensamos muy distinto y por eso respeto tu postura.
Escribi ese post hace bastante, ahora tengo pareja, lo paso la raja y encontré a quien quería, no un tipo claro, ni definido en su madurez ni nada, solo un hombre q me hace vibrar y eso. El principe azul es un mito gigante y las parejas perfectas no existen.
Siga con sus relaciones q no duran mas de 3 meses, si lo hace feliz, bacan.
Feliz 2015 😉

Querida Lectora: sepa usted que nada me haría más feliz que encontrar una mujer inteligente, simpática y que me haga reír, comprometerme en serio y tener una vida con ella. Monogamia. Ojalá joven y rica. Ojalá no gorda. Rellenita está bien. Ocurre que me ha resultado tremendamente difícil encontrarla. Dios sabe CUÁNTO he buscado, con cuanto esmero y dedicación.

Conocí a una hace varios meses: la Antonia. Era de OKCupid. Obviamente ella mandó el primer mensaje; rara vez me resulta algo cuando soy yo el de la iniciativa. A veces creo que a las minas les resulta repugnante la sexualidad masculina, de otro modo no se explica tanto rechazo. Ahora claro, yo no soy precisamente Ryan Gosling, así que tal vez eso lo explica todo. Y, francamente, no me molesta en lo más mínimo estar en la posición de joteado en vez de jote. Pura comodidad.

La invité a patinar en hielo en el Parque Arauco. Súper original, dime que no. Quién hace eso. Después nos fuimos al Finitezza a comer pizza. Ella pidió una cerveza, pero cuando agarró confianza sacó sorbos de mi whisky. Una semana después nos juntamos en mi casa y terminamos casi tirando, pero no, no, mejor que no, es que me voy de vacaciones y no quiero irme pensando en nadie. Muy bien, le dije. La tercera vez que nos vimos fue en su casa, donde almorzamos, tomamos vino y tiramos la tarde entera. Un par de días después me acusó de ser un Casanova y desapareció.

Mucho tiempo después me invitó a almorzar a su depa nuevo. Llegué a las 2pm con un vino. Comimos, tomamos vino y me agarró a besos. Bien. Me folló, no lo puedo describir de otra forma. Bien. Después quise seguir viéndola, pero se puso ambigua, me aburrí y esta vez desaparecí yo. Copperfield no lo habría hecho mejor.

Claro que cuando me fui de su departamento en la noche, partí a la casa de la Andrea. Nos tomamos unas piscolas y obviamente tiramos. Tal vez debería sentirme mal, pero es que cacha po: 12 horas, 2 minas. Dime si no soy un semental.

No era la mina más rica de la tierra, pero tenía sesos y eso compensa cualquier cosa. No, perdón, casi cualquier cosa. Y a pesar de que la evidencia de este blog apunta a lo contrario, no soy un bonobo sin espíritu, un hedonista sin corazón. No estoy desprovisto de profundidad emocional, moral o intelectual. No quiero meterlo en cualquier parte: necesito hablar antes de tirar. Que me digan algo interesante, aunque sea una soberana pelotudez. Como la Antonia, que andaba plantando orgonita para neutralizar las ondas de las antenas de los celulares. Cacha la huevada ridícula, pero al menos era diferente. Si la mina no es capaz de frotar dos neuronas hasta que hagan sinapsis y decirme algo inteligente me la agarro igual, pico, pero sé que me voy a ir al infierno.

Así es la cosa, querida Lectora. Entiendo que mi vida no le parezca digna de comentario. Pero yo no puedo cortarme el pico y guardarlo en una caja en el fondo del clóset esperando que aparezca la mujer indicada.

Qué voy a hacer. ¿No tirar?

Suyo,

Príncipe Azul.

semental

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Tengo anisonogamia

Estoy sentado en una plaza falsa, haciendo hora. Román Díaz con Bilbao, frente a la Líquidos. Dos amigos vienen en camino, porque vamos a medir mi oficina para instalar unos muebles y tomar piscola.

Me entretengo con Tinder. Es una vitrina fácil de usar, ideal para pasar el rato. La única pregunta que hay que responder es: ¿me la agarraría? Sí, no, gorda, no, sí, SÍ CTM, no, gorda, gorda, gorda…. LLevo media hora hueveando y todavía no hago match con ninguna. Cuando esto pasa empiezo a pensar que soy un monstruo inculiable. Un insecto. Lo que en realidad no tiene mucho sentido, porque al mismo tiempo estoy whatsappeando con una niña de 21 años que suena bastante interesada. Si no la cago, si no digo algo idiota, podría haber revolcón dentro de la próxima semana. Hay que aceptar que uno está expuesto a más rechazo, eso es todo. Seguro que hasta a Brad Pitt le pasaba, cuando tuvo que trabajar en la calle disfrazado de pollo. Mientras tanto decenas de miles de mujeres alrededor del mundo se deprimen porque salió una mina flaca en una publicidad.

En fin, basta de digresión: la cosa es que estoy sentado solo en la banca de una plaza, con cara de caliente, mirando las fotos de un montón de minas que son 15 años menores que yo. Me falta solamente tirarle migas a las palomas y andar pasado a vino barato. Dios mío, tengo apenas 34 años, pero ya soy un viejo degenerado.

Tal vez soy adicto y nunca es suficiente vagina. Tal vez soy como el protagonista de Shame, pero lamentablemente sin la pinta ni la verga descomunal de Michael Fassbender.

Si alguien me grabara y editara el video con música de Bach, se vería dramático. Eso fue lo que hizo Steve McQueen en esa película de mierda para convencernos que el relato era triste. Si le hubiera puesto música de Mötley Crüe la historia habría sido la zorra: un hombre común y corriente al que le gusta mucho ver porno en Internet, meter su tula gigantesca en una variedad de vaginas y que puede calentarle la sopa a una mina en el metro solamente mirándola, sin decir palabra alguna. Un tipo al que, además, no le pasa nada con su “adicción”: no pierde la pega, no pierde a su familia (aunque perder a esa hermana habría sido un resultado feliz), no se prostituye por 5 lucas y no se pega ninguna enfermedad. Las minas que se metieron con él tampoco lo pasaron mal, porque el sujeto no era mentiroso, abusivo ni violento. Solamente le gustaba mucho tirar.

Aah, en fin. Mejor guardar el teléfono un rato y pensar en otra cosa. El problema con Tinder es que uno se vuelve compulsivo, que es lo que no me pasaba en OKCupid. En OKCupid era hacer un perfil gracioso, buscar un par de minas sin defectos físicos, mandar un par de mensajes chistosos/desafiantes/inusuales y, más que nada, sentarse a esperar. Acá en cambio el catálogo no se acaba nunca y va cambiando según el lugar de Santiago donde estés. Debo haber pasado por las fotos de más de 45.293 minas desde que lo instalé y siguen saliendo más, más, más..

Lo único que espero es que la niña de 21, que también salió de Tinder, salga conmigo al bar que está a dos cuadras de mi casa la próxima semana.

 

Mañas, mías y ajenas

Andrea: por qué me buscas. Por qué insistes. Por qué no te das cuenta que no te convengo. Tus amigas lo saben, por eso me odian. ¿No ves que eres bonita y joven, que yo soy viejo y feo*? ¿Te falta un cromosoma?Me tomo 3 botellas de Jim Beam semanales. Me gasto una fortuna entre botillerías, restoranes y bares: 80% en alcohol, 10% en bebidas, 5% en hielo y el 5% restante en comida.

Abres mi refrigerador y qué hay: una jalea de frutilla mezclada con proteína de suero, que me debería haber comido después de entrenamiento, pero que ahora está llena de hongos. Lleva dos meses ahí. Hay una lata de jurel que abrí hace tiempo. Varios pescados congelados en el freezer. Si te asomas a mi refrigerador inmediatamente te pega en la cara el olor a jurel de tarro, mezclado con tilapia, salmón, lisa y albacorilla. Por si fuera poco hace 3 semanas preparé un cebiche de reineta, pero era tan grande que no alcancé a comérmelo y se pudrió. Tuve que sacarlo a la logia y ahí sigue. Cuando abres el refrigerador y la logia al mismo tiempo el departamento huele como la Caleta Portales. Como si el Océano Pacífico entero se hubiera podrido. Eso sería suficiente para ahuyentar a cualquiera. Menos a ti.

Vivo solo y me convertí en un viejo mañoso. Salgo a caminar a las 3am de un martes si me da la gana, porque no hay nadie durmiendo al lado mío que me diga “dónde vas”. Y si hubiera alguien mi respuesta sería: “qué te importa”. Claro que está mal, pero vivir solo te convierte en un pesado. Mis papás trataron de educarme mejor, pero vivir solo me echó a perder.

Los dos baños de mi departamento tienen una linea amarilla al nivel del agua. Ninguna de las dos tinas se puede limpiar; a esta altura habría que volver a esmaltarlas y tapar la mugre. Los dos tienen hongos en el techo. Al entrar a mi casa ves cientos de libros tirados en el piso y una repisa a medio colgar, que es donde deberían estar. Pasas al living y ves la jardinera, con cuatro tallos de plantas muertas.

Es que yo te encuentro guapo, me haces reír y lo paso tan bien contigo. Ok. Búscate un pololo, yo puedo ser tu amante. Así es como funciona el mundo después de todo. Hay varias especies de pájaros en que un macho fecunda, mientras que otro arma el nido. Uno folla, otro provee. Yo quiero ser el pájaro que lo pone.

¿Sacaría algo con decirte que en estos momentos hay una italiana (Ana, 24) de Couchsurfing durmiendo en mi casa? Nada. Probablemente te gustaría más. Te enojarías, pero después me dirías que no te gusta estar enojada y volverías a llamarme. Nada, absolutamente nada, te aleja. Es sábado y Ana quiere salir. Es sábado y tú también quieres salir. A las dos les dije que sí. Me pregunto si seré tan cara de raja como para salir con las dos y volver solo con una a mi casa.

Me queda como 1 hora para ducharme, vestirme, volver a mi casa y resolver el problema.

*: viejo de espíritu. Al menos no soy gordo ni pelado. Tampoco soy un gnomo. Dejo constancia.