Reflexiones contemporáneas vol. II: puerta de entrada

Gallina

Gallina. No se atreve a subir

Esto es viejo, lo lei hace tiempo: encuesta CADEM revela que 45% de los chilenos cree que la marihuana es la puerta de entrada a otras drogas. A pesar de eso, la mayoría está de acuerdo con permitir la venta con receta médica.

Encuestas así se hacen todo el tiempo, pero esta en particular me llamó la atención porque revive la ridícula hipótesis de la “puerta de entrada”. Digo revivir porque lo que hacen las encuestas es poner temas en la agenda. Para eso las usan. La situación aquí no es la de un científico de delantal blanco que mira por un microscopio a un montón de bichos sobre un portaobjetos. No. Las encuestas son un instrumento de propaganda y esta en particular trató que todos nos pusiéramos a hablar sobre la hipótesis de la puerta de entrada.

La hipótesis se sustenta, creo, en que la mayoría de los consumidores de drogas duras probaron antes marihuana y alcohol, así que se asume que tienen que haber partido por ahí. Nadie parece considerar que antes también deben haber probado pasteles y plátanos. O que quizá sus familias eran una mierda o que probaron drogas duras porque, puta la huevá, las drogas son ricas. Qué sabe uno.

Ahora bien, así a primera vista no es tan disparatado. Me imagino que un econometrista podría construir un modelo para intentar probar una relación de causalidad entre fumarse un pito y terminar convertido en adicto al crack. No sé de dónde sacaría datos, pero eso jamás ha detenido a un economista. No se desalientan con cosas tan triviales: lo que no se conoce, se asume. Si el papel aguanta todo, los números aguantan mucho más y entregan esa aura de credibilidad que el mero blablá no tiene.

Pero todo esto no es más que una gigantesca huevada. Si la marihuana es la puerta de entrada a las drogas duras, entonces el agua de la llave es la puerta de entrada a los jugos yupi. Cuidado con dar ese paso. Mucho ojo, porque de ahí en adelante la vida se convierte en una espiral fuera de control, que te lleva desde hacerte un juguito de repente, a empezar poco a poco a comer el polvo directamente del sobre, sin agua, quedando con los dedos rojos. Si ves a un amigo con los dedos rojos, llama al SENDA. Dile que busque ayuda. Cuando el jugo deje de ser suficiente, vas a buscar satisfacción en la Coca-Cola y desde ahí el salto a la piscola es casi automático. La piscola invita a jalar y después de probar la coca vas a empezar a inyectarte heroína para bajar la euforia, y después a fumar pasta base para recuperar la euforia perdida. Ya eres un adicto. Casi sin darte cuenta vas a haber perdido todo: amigos, trabajo, casa. Vas a terminar convertido en una sombra de ti mismo. Vas a sobrevivir chupando pico por luca en un paso bajo nivel de La Granja y te vas a gastar todo lo que ganes en comprar más pasta base. Y todo partió cuando probaste el jugo yupi.

Hay que prohibir el jugo en polvo. Voy a escribirle a mi diputado.

N.B.: las Reflexiones Contemporáneas son auspiciadas por el vodka barato marca Eristoff, puerta de entrada a mejores tragos como el Absolut. Pronto, más reflexiones contemporáneas.

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Cómo encontrar tus cosas perdidas

Mi cajón de cosas perdidas tiene en estos momentos: tres pares de aros, dos poleras, una gasa rosada de función y origen inciertos, un calcetín, un sostén que encontré hace dos días detrás de mi velador, cuatro pinches para el pelo. No tengo certeza de la propiedad de ninguno de estos objetos. Yo feliz devolvería todo, pero no puedo. Para eso tendría que llamar y preguntar: oye, ¿son tuyos unos aros verdes? Qué pasa si no son de ella. Va a pensar que soy un cerdo, un patán.

Por otro lado, ellas jamás me preguntan “oye, ¿viste mi polera blanca?”. Eso significa que no están seguras de que se les haya quedado acá. Podría haber sido en otra casa, así que mejor no dicen nada.

Esto se parece al dilema del prisionero: todos ganan si es que nadie habla. Nunca pensé que la teoría de juegos me iba a servir para explicar una situación tan banal.

abajo de la cama

Reflexiones contemporáneas vol. I: Europa

Alemania no va a recuperar su plata. El FMI no va a recuperar su plata. Ningún acreedor de Grecia va a recuperar su plata, nunca jamás. Las medidas de austeridad no van a lograr nada. La deuda de Grecia es de un tamaño absurdo y definitivamente es impagable.

Esto es obvio, pero aún así todo el mundo va a seguir diciendo y haciendo exactamente lo mismo que ha dicho y hecho hasta hoy. Tal como en una tragedia, nadie va a dejar de recitar su repertorio, aunque todos sepan que esa plata no hay de dónde sacarla, ni con 1000 años de austeridad.

¿Y qué van a hacer? No mucho. La mayoría de los involucrados son personas inteligentes, todos están llenos de títulos, pero resulta que también son funcionarios. Las organizaciones tienen su inercia propia y que un funcionario cambie su discurso es imposible. Así que, lamentablemente, no me parece un disparate pronosticar que todo el mundo va a seguir bailando el mismo baile hasta que finalmente se acabe la música y alguien se quede sin silla. Que no va a ser Grecia. Porque Grecia, tarde o temprano, va a hacer lo único que puede hacer a estas alturas:

1. Grecia va a empezar a imprimir en secreto dracmas.
2. Se va a nombrar un Banco Central en las sombras.
3. Habrá reuniones ultrasecretas con los directores de los bancos privados para contarles lo que va a pasar y se les va a exigir colaboración.
4. Camiones cargados de dracmas van a empezar a llenar las bóvedas de los bancos.
5. Un viernes por la tarde, cuando nadie se lo espere, el primer ministro va a anunciar que el país se declara en default de su deuda pública, va a firmar delante de las cámaras un decreto que fuerza un default privado (personas y empresas) y va a anunciar que la moneda oficial de Grecia es ahora es el dracma. Todo el circulante, toda la plata existente, todas las deudas, nacionales e internacionales, quedan automáticamente convertidas a dracmas. Prohibición total de sacar plata del país.
6. El nuevo dracma vale 10 veces menos que el euro.
7. Feriado bancario de una semana, prorrogable.
8. El nuevo Banco Central queda a cargo de la política monetaria griega. Chao Europa.
9. Se adoptan medidas especiales para mantener el orden público, quizá con colaboración del ejército.

Ojo: esto es un desastre, pero puede llevar a la recuperación. Esto va a provocar caos, furia y acusaciones de irresponsabilidad. Pero los acreedores, ¿qué van a hacer? ¿Acaso van a invadir Grecia para obligarlos a pagar? Incluso si todo el mundo se volviera demente y los alemanes decidieran invadir, no lograrían nada.

Pensemos en la situación más ridículamente improbable y extrema para ilustrar hasta qué punto están jodidos: podrían tomar el control del país, asaltar cada bóveda, tomar a CADA griega y griego de las patas y sacudirlo en el aire, hasta que la última moneda de su bolsillo caiga al suelo, y no van a recuperar su plata. Podrían ocupar indefinidamente el país y convertirlo en una colonia extractiva, con mano de obra esclava, durante 50 años y aún así no van a recuperar ni la mitad de lo que les deben. El queso feta no es tan rentable y mantener una colonia implica costos y dolores de cabeza.

Otras consecuencias: la corrida bancaria en Italia, España, Portugal y quién sabe dónde más sería de proporciones legendarias.

Pero pronto llegaría la luz. La devaluación volvería competitiva a la economía griega y las exportaciones podrían tirar el carro de una recuperación rápida. En 6 meses las islas y ciudades griegas se llenarían de turistas alemanes con plata gastando a destajo en hoteles, en comida y en cerveza. Alemanes que ganando euros y gastando dracmas. Alemanes comprando y comiéndose todo lo que tenga precio. Otras industrias también se recuperan. El país vuelve a crecer y se crean trabajos. Mucha gente se emplea y logra mantener a sus familias.

Argentina creció a más de un 7% durante un buen tiempo después de devaluar el año 2001.

Lo mejor de todo: se acabaría para siempre esa burrada que fue el euro. El euro creó la ilusión de unidad entre culturas que llevaban literalmente siglos sacándose la cresta unos a otros. Pero el costo fue que Alemania se terminó reculiando por el orto a todos los países de la periferia, que se volvieron poco competitivos y ridículamente caros.

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N.B.: este post fue auspiciado e incitado por cuatro vasos de vodka barato marca Eristoff. Pronto, más reflexiones contemporáneas.