Reflexiones contemporáneas vol. I: Europa

Alemania no va a recuperar su plata. El FMI no va a recuperar su plata. Ningún acreedor de Grecia va a recuperar su plata, nunca jamás. Las medidas de austeridad no van a lograr nada. La deuda de Grecia es de un tamaño absurdo y definitivamente es impagable.

Esto es obvio, pero aún así todo el mundo va a seguir diciendo y haciendo exactamente lo mismo que ha dicho y hecho hasta hoy. Tal como en una tragedia, nadie va a dejar de recitar su repertorio, aunque todos sepan que esa plata no hay de dónde sacarla, ni con 1000 años de austeridad.

¿Y qué van a hacer? No mucho. La mayoría de los involucrados son personas inteligentes, todos están llenos de títulos, pero resulta que también son funcionarios. Las organizaciones tienen su inercia propia y que un funcionario cambie su discurso es imposible. Así que, lamentablemente, no me parece un disparate pronosticar que todo el mundo va a seguir bailando el mismo baile hasta que finalmente se acabe la música y alguien se quede sin silla. Que no va a ser Grecia. Porque Grecia, tarde o temprano, va a hacer lo único que puede hacer a estas alturas:

1. Grecia va a empezar a imprimir en secreto dracmas.
2. Se va a nombrar un Banco Central en las sombras.
3. Habrá reuniones ultrasecretas con los directores de los bancos privados para contarles lo que va a pasar y se les va a exigir colaboración.
4. Camiones cargados de dracmas van a empezar a llenar las bóvedas de los bancos.
5. Un viernes por la tarde, cuando nadie se lo espere, el primer ministro va a anunciar que el país se declara en default de su deuda pública, va a firmar delante de las cámaras un decreto que fuerza un default privado (personas y empresas) y va a anunciar que la moneda oficial de Grecia es ahora es el dracma. Todo el circulante, toda la plata existente, todas las deudas, nacionales e internacionales, quedan automáticamente convertidas a dracmas. Prohibición total de sacar plata del país.
6. El nuevo dracma vale 10 veces menos que el euro.
7. Feriado bancario de una semana, prorrogable.
8. El nuevo Banco Central queda a cargo de la política monetaria griega. Chao Europa.
9. Se adoptan medidas especiales para mantener el orden público, quizá con colaboración del ejército.

Ojo: esto es un desastre, pero puede llevar a la recuperación. Esto va a provocar caos, furia y acusaciones de irresponsabilidad. Pero los acreedores, ¿qué van a hacer? ¿Acaso van a invadir Grecia para obligarlos a pagar? Incluso si todo el mundo se volviera demente y los alemanes decidieran invadir, no lograrían nada.

Pensemos en la situación más ridículamente improbable y extrema para ilustrar hasta qué punto están jodidos: podrían tomar el control del país, asaltar cada bóveda, tomar a CADA griega y griego de las patas y sacudirlo en el aire, hasta que la última moneda de su bolsillo caiga al suelo, y no van a recuperar su plata. Podrían ocupar indefinidamente el país y convertirlo en una colonia extractiva, con mano de obra esclava, durante 50 años y aún así no van a recuperar ni la mitad de lo que les deben. El queso feta no es tan rentable y mantener una colonia implica costos y dolores de cabeza.

Otras consecuencias: la corrida bancaria en Italia, España, Portugal y quién sabe dónde más sería de proporciones legendarias.

Pero pronto llegaría la luz. La devaluación volvería competitiva a la economía griega y las exportaciones podrían tirar el carro de una recuperación rápida. En 6 meses las islas y ciudades griegas se llenarían de turistas alemanes con plata gastando a destajo en hoteles, en comida y en cerveza. Alemanes que ganando euros y gastando dracmas. Alemanes comprando y comiéndose todo lo que tenga precio. Otras industrias también se recuperan. El país vuelve a crecer y se crean trabajos. Mucha gente se emplea y logra mantener a sus familias.

Argentina creció a más de un 7% durante un buen tiempo después de devaluar el año 2001.

Lo mejor de todo: se acabaría para siempre esa burrada que fue el euro. El euro creó la ilusión de unidad entre culturas que llevaban literalmente siglos sacándose la cresta unos a otros. Pero el costo fue que Alemania se terminó reculiando por el orto a todos los países de la periferia, que se volvieron poco competitivos y ridículamente caros.

Comente.

N.B.: este post fue auspiciado e incitado por cuatro vasos de vodka barato marca Eristoff. Pronto, más reflexiones contemporáneas.

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11 comentarios en “Reflexiones contemporáneas vol. I: Europa

  1. jajaja y que paso con este cambio en la linea editorial?? la página fue comprada por The Economist?

    hoy en la radio escuche que Grecia esta demandando a Alemania por los gastos que incurrió en la 2da guerra por la invasión alemana… tal vez con eso amorticen la deuda.

    El problema con las europas es que es la combinación perfecta de los males del liberalismo y del socialismo y sin ninguna de las virtudes que podrían encontrarse en esos sistemas.

    menos estado mas sociedad!!!

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