Cuaderno de fin de semana: caña acumulativa

Ayer sábado iba a ir al gimnasio en la mañana, iba a limpiar y ordenar un poco el departamento y también iba a ir a ver a unos tíos. En vez de eso pasé todo el día con una caña horrorosa, tirado en la cama, sin poder moverme más que para ir al baño a vomitar sangre, bilis y pedazos de estómago. No comí nada en todo el día. Tomé un vaso de agua, que vomité. Me pude quedar dormido recién a las 4am. No hice nada excesivo el día anterior. Creo que fue el efecto acumulativo de salir a tomar piscola y comer hamburguesas desde el lunes, la semana corrida.

Hoy había quedado de ir a comer a las 9 con una antigua saliente, pero le dije que no podía, que me sentía pésimo. Muy en su estilo, me respondió con una retahíla de putedas: alcohólico, mala persona, frívolo, mal intencionado, hijo de puta, etc. Nada sorprendente a estas alturas, ella siempre fue así conmigo. Pasaba de hacerme declaraciones de amor a agarrarme a gritos en la mitad de la calle. La razón por la que me negué a tener algo más serio con ella es que me daba miedo que en un ataque de ira me terminara apuñalando.

Recapitulando: llevo dos días sin comer nada. Tampoco tengo hambre. Dos días sin comer son aproximadamente 5.000 calorías que no voy a consumir. Se dice que 3.500 calorías son 500 gramos. En total debo haber bajado unos 710 gramos este fin de semana. Mañana se van a notar.

Esto es importante porque he descubierto, después de años de vivir engañado, que la única razón por la que tengo vida sexual es que tengo buena pinta, voy al gimnasio y cuento calorías como anoréxico, y no por mi talento. Es porque en Tinder y OkCupid tengo una foto de perfil con una guitarra eléctrica y tocar en una banda vende.

Al ojo, debo ser un 7,5 en una escala de 1 a 10. Nada espectacular, es cierto, pero dos puntos sobre la media son suficientes. “Si fueras más simpático y no le pusieras cara de pico a la gente serías realmente guapo”, me dice esta mina que me agarra a puteadas. Claro. La actitud, siempre dicen eso. Si midiera 1,87 y tuviera ojos verdes también, pienso yo, pero si lo fuera sería un saco de huevas de clase mundial, no un mero aprendiz como ahora.

La gente es frívola, vacía y el amor recíproco no existe. Siempre uno quiere más que el otro y ese nunca soy yo.

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