La falsa suicida

Después de años sin hablar con ella, un día me mandó una selfie desde la cama de una clínica, con mangueras, tubos y parches. Estaba pálida y ojerosa, vestida con una de esas batas. No se le veían las tetas. Le pregunté qué le había pasado, pensando que se había caído de la bicicleta o había tenido algún accidente trivial, pero no. Sobredosis de antidepresivos, me dijo.

Por la concha de su madre.

No le pregunté por qué, ni me interesó saber tampoco. No quiero sonar tan frío, pero debe haber sido alguna burrada sin importancia por la que nadie se mataría, salvo ella. De hecho, ni siquiera ella se quiso matar. Ahí la veo todavía, cambiando su foto de whatsapp cada 20 minutos. Sigue viva. Cuando alguien se quiere matar de verdad, entonces toma una pistola, se dispara y se mata. Para qué estos ensayos. Ella en vez de dispararse, se tragó un frasco de pastillas. Pendeja ridícula: sabes que alguien te va a encontrar y te va a salvar. Quizá tú misma mandaste el mensaje para que te fueran a rescatar.

¿Por qué siempre tiene que ser así? ¿Por qué no podía aparecer alegre, feliz y caliente, con ganas de follar? ¿Qué tengo que ver yo con sus depresiones de mentira? ¿Con sus ganas de llamar la atención como diva pobre y sin cámara, aquejada de una maldición inexistente?

Por qué no puede ser un correo en vez de una foto. Un texto más largo, donde me reconociera la verdad de lo que pasó cuando nos conocimos. Algo así como: “mira, [príncipeazul], yo soy una borracha consumada. Cada vez que salí contigo me tomé el bar entero. Sé que te hice un par de escándalos en la calle y que me puse a mear en los arbolitos, mientras te mostraba la mitad de la concha. Lo hice a propósito, no lo hice de ebria. Sé bien que mostrarte media zorra tan impúdicamente en los callejones oscuros de Bellavista no era prudente, pero es que soy una calientasopa profesional y me gustaba saber que el priapismo no te dejaba caminar. Te invité a subir a mi casa y nos agarramos a besos en el ascensor, pero después caí inconsciente sobre la cama. En realidad me hice la dormida para probarte, pero tú no podías saberlo. Qué bueno que no te hayas aprovechado de mi borrachera. Eres un caballero. Dame tu dirección para ir a chuparte el pico.”

Nada de eso. Eres un caballero y ahora te voy a premiar con las fotos de mi falsa muerte.

¿Entienden por qué nos caen tan mal?

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Mujeres con las que nunca voy a poder tirar, vol. I

En el lugar donde entreno hay una argentina (1) cuyo trasero está entre los 5 mejores pedazos de raja que me ha tocado ver. Es una huevada impactante. Si yo no tuviera exceso de conciencia, si no fuera tan escrupuloso y tan bueno, le sacaría fotos en secreto y se las mostraría a mis amigos para que me creyeran.

El primer día que noté su presencia ella estaba dando saltitos, con uno de esos vestidos de tenis de los años 80, como de Steffi Graf. Un vestido blanco, corto, apenas por debajo de la raja. Un vestido con una onda medio Lacoste, pituco pero sexy. Qué lata huevón. Cómo cresta entreno con el pico parado y con shorts. Hay que hacer como si no existiera, pero cómo.

Ya no puedo dejar de mirarle el culo, ahora me da lo mismo lo que se ponga. Quiero mordérselo. Quiero levantarle el vestido, sacarle los calzones a mordiscos, ponérselo entero y derramar cantidades copiosas de semen en su deliciosa vagina rosada. Qué hago. ¿Me acerco y le confieso mis sentimientos de forma honesta?

Anda y dile algo, hazla reír, te dicen las amigas en situaciones como esta, totalmente ignorantes de lo que eso significa.

Me hizo acordarme de una publicista (2) de una empresa en la que trabajé el año 2015. Ella tenía otro culo perfecto y usaba unos pantalones apretados, de una tela que parecía algodón y que se amoldaba perfectamente a su cuerpo. Eso significa que tenía plena conciencia de su trabajado poto. Yo igual. También me acordé de una diseñadora (3), de otra empresa, hace años. Una vez fui a subir el cerro en bicicleta con una amiga, cuando de pronto dejé de pedalear y le dije: “mira, allá va [DISEÑADORA]”. Cuando la alcanzamos efectivamente era ella y la identifiqué solamente mirándole el culo a unos dos kilómetros de distancia.

Ayer sábado fui a reportarme a mi lugar de votación, porque me tocó ser vocal de mesa hoy. Llegué a cumplir con mi deber tranquilamente, pensando sólo en el bien de nuestra República, y por la chucha, aparece una mina joven (4), de unos 24 años. Parece que trabaja en el SERVEL, no sé, quizá es voluntaria de un partido, ni idea. Andaba con una credencial. Flaca, pelo negro largo, vestido tejido, pantys negras, botas. Linda y con cara de nerd. Por la cresta, por qué. Qué pasó con las mesas segregadas por sexo.

Ok, tratemos de ignorarla, tratemos de continuar con la vida de forma normal. Hice el trámite, firmé el papel, cumplí con todo. Hablamos un poco, tres palabras, lo poco que una situación como esta permite. Cuando me fui, le dije chao, nos vemos mañana. Se lo dije muy casualmente, pero con intención: de verdad me gustaría que nos viéramos mañana y pasado también. Creo que ni me escuchó. Dudo que tenga siquiera la más mínima oportunidad. Quizá hoy ni siquiera va a estar.

He tirado con un par de minas muy guapas. Verlas en pelota y con cara de calientes es una huevada alucinante. Tocar unas tetas perfectas, meter la mano debajo de los calzones y sentir la concha empapada de una mina así, es una cosa que te cambia por dentro. No hay vuelta atrás después de eso. Por qué cresta tiene que ser TAN difícil.

Qué tengo que hacer. Qué más puedo hacer. Tengo una educación universitaria extensa, un trabajo relativamente respetable, temas de conversación variados, un humor agudo y afilado, opiniones fundamentadas sobre la actualidad, toco guitarra peor que Eddie Van Halen, pero mejor que tú, cocino muy bien, preparo tragos deliciosos*, no soy feo, no soy gordo, no soy un enano, me mantengo en forma, hago deporte 4 veces a la semana, no tengo las calugas de Alexis, pero tampoco soy un fofo de mierda, tengo un departamento rico y lleno de libros, tengo también una casa bastante cómoda, una casa donde pueden crecer nuestros hijos, los frutos de las miles de noches que quiero pasar metiéndote el pico.

Qué más puedes querer.

 

*: y después de prepararlos me los tomo todos yo.

Reflexiones contemporáneas vol. VI: este país tan machista y misógino

Whole Lotta Rosie, de AC / DC

No quiero defender al sinvergüenza de Piñera.

No lo quiero defender, pero sus críticos lo vuelven difícil. Lo que dijo es francamente idiota, porque muestra que no entiende el entorno en que se mueve. Una persona que aspira al cargo de representación popular más importante del país no debería andar diciendo tonteras como esa. Fue una MUY mala broma, MUY pasada pa la punta, pero por la rechucha, NO ES equivalente a una violación, ni tampoco una apología de la violación.

No lo es. Dejen de fingir que lo es, tarados, porque solamente una lectura muy antojadiza y/o analfabeta de lo que dijo podría llevar a esa conclusión. Incluso si uno se tomara la “broma” en el sentido más literal y más asperger posible, la indignación no calza: una mujer que se “hace” la dormida” no es lo mismo que una mujer dormida.

Todo el mundo lo sabe: “tirar” con una mujer dormida no es tirar, es violación. Lo mismo pasa si es que está inconsciente, drogada, ebria, lo que sea: si una mujer no puede decir que SÍ, es violación y punto. A la cárcel todos esos huevones. Así está definido en el código penal chileno, creo, no soy abogado. Sobre esto no cabe discusión. La cosa es que hacerse la dormida no es lo mismo que dormir de verdad. Del mismo modo, hacer un chiste pidiéndole a alguien que se haga la dormida no es lo mismo que echarle drogas a su trago para que se duerma.

¿Se entiende?

No.

Obvio que nadie lo entiende, porque no está el ambiente actual como para que nadie entienda nada, menos los progres de mierda que se solazan en su permanente indignación. Todos trataron la broma como una violación efectiva. Nadie quiere explicaciones razonables, nadie quiere hacer distinciones. Todos quieren capturar al enemigo, rociarlo en parafina y encenderlo.

La reacción frente a la “broma” ha sido la aparición de un ejército de filósofo-bots alegando que este “humor” no se puede aceptar, que es una forma de violencia. Repiten una y otra vez el slogan: el lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lengu… cállate, conchadetumadre, basta.

El lenguaje no construye ninguna puta realidad. La realidad se construye solita, nadie la controla. Pensar lo opuesto es delirio o simplemente ingenuidad constructivista progre, que es lo mismo. Las intenciones, buenas o malas, no cuentan para la realidad. Las malas palabras tampoco. No puedes modificar la realidad interviniendo el lenguaje y no vamos a alcanzar la justicia social si sacamos de circulación las bromas de mal gusto.

Lo mismo pasó con la muñeca que le regaló Fantuzzi a Céspedes. En tiempos más sensatos que el actual, todos habríamos dicho que Fantuzzi es simplemente un picante de mierda y ahí habría quedado todo.

Ahora no. Ahora decimos que Fantuzzi es un orangután troglodita misógino violador violento sexista machista feo tonto de orejas peludas y gordo. Ahora regalar una muñeca inflable es VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y YA NO VAMOS A AGUANTAR MÁS, NO SEÑOR. Después del regalo quedó la tremenda súper zorra, un escándalo enorme. DIOS MÍO ME MUERO, ME SUBE LA PRESIÓN, MI CORAZÓN, AY, TRÁIGANME LA VALERIANA POR FAVOR QUE ME MUERO, MI CORAZÓN, ME VIENE EL INFARTO, AY, AY, AY.

Les dio lo mismo que la muñeca no sea una mujer, sino que literalmente un objeto, tan objeto como un dildo. Qué importa, esos son detalles. Queremos la rabia. ¡¡NO MÁS VIOLENCIA!! ¡¡NO MÁS MUÑECAS!! ¡¡NO NO NO!!

Eso es lo que pasa cuando alguien cree en el delirio idiota de que “el lenguaje construye realidad”. Se termina creyendo que los símbolos SON la realidad. Que las representaciones tienen el mismo valor que la realidad que podemos experimentar, respirar, tocar y vivir. Una muñeca inflable termina siendo una metáfora de todas las mujeres en Chile. Un chiste sobre mujeres que se hacen las dormidas se convierte en una violación literal. El lenguaje, los símbolos, el discurso, todo eso se convierte en LA realidad.

Locuras del Chile contemporáneo, el país soberbio que se cree al borde del “desarrollo”, que copia las discusiones europeas, pero donde nadie tiene libros en su casa y nadie sabe leer.

Váyanse a la chucha.

Here I go playing the fool again

1.
Pamela me dijo que me estaba pintando un cuadro. La foto que me mandó me recordó al vestido que usó Kika Silva en la gala del Festival de Viña: un montón de triángulos de colores, como mirar por un caleidoscopio. El aviso me alegró, porque mis paredes están vacías. Podría colgar un cuadro. Podría jactarme cuando me pregunten: me lo pintó esta mina, mira su foto en bikini.

Me habla todos los días. Me cuenta sobre su vida, me manda fotos. Tengo fotos de su departamento, de su ropa, su bicicleta, sus piernas, su guata. Entrena obsesivamente y aún no tiene su cuerpo soñado, me dice. Me manda fotos para mostrarme que la grasa es difícil de eliminar. Yo le respondo que debería comer más, porque es muy flaca. Le cuento que yo hago planchas frontales y laterales por 2 minutos, con una mochila de 10 kilos, y todavía no tengo calugas y oblicuos marcados. Es imposible.

Se enoja conmigo, le resulto frustrante. Se encoleriza con mi humor irónico y distante, con mi pesimismo. Le digo que soy viejo, feo, antisocial, misántropo y gruñón, que nunca nadie me va a querer. Me responde con desesperación y ganas de salvarme. Me dice que llevo el rock and roll al extremo, que soy muy independiente, muy borracho, muy solo. Por la cresta. Soy un pijecito de colegio caro, pinta de ñoño, orgulloso propietario de bienes raíces costosos, hablo de corrido en 4 idiomas, pero ella cree que soy GG Allin.

Por otro lado, yo me porto bien. Es ella la que me manda fotos prácticamente en calzones mientras su marido duerme o qué sé yo qué chucha hace su marido.

2.
Fui al matrimonio de un amigo de la universidad con [AMIGA]. Fue una manera de presentarla oficialmente, después de tantos meses de mantenerla al margen de mi escuálida vida social. En el fondo, una resignación de mi parte, una bandera blanca. Ya, bueno, quizá podría tener una relación seria y oficial con [AMIGA], fue lo que pensé. Así, además, mis amigos dejan de sospechar que soy gay por andar siempre solo y ser el único soltero. A mí me da igual, pero así piensa la gente.

Lo pasamos la raja y perdí el celular. Esto solía ser una ocurrencia normal cuando era más carretero y borracho, pero ya no me pasa. Volvimos a Santiago alrededor de las 11pm, ella manejó.

Dormimos en su departamento, acá cerca. Yo vivo en este barrio porque me mandé el rajazo de la vida y compré barato 8 años atrás, ahora el departamento cuesta más del doble. Ella, porque es una empresaria exitosa y gana el triple que yo, más o menos lo que hay que ganar para poder vivir acá en estos días.

El domingo, al día siguiente, nos vinimos a mi casa, cociné un risotto, preparé pisco sour y vimos películas. Cocino bien y preparo ricos tragos. Estas son habilidades fundamentales para el hombre soltero del siglo XXI, que entiende que es más conveniente invitar a la minas A LA CASA en vez de algún bar caro y malo, con mínimas posibilidades de tirar.

Al día siguiente era feriado y fui a ver a mi papá. Ella se fue a su casa, revisó el auto y ahí estaba mi celular. Obviamente lo leyó entero, la muy sapa. Quedó la zorra. Todo un fin de semana alegre, esperanzador y feliz: a la mierda.

3.
Al principio pensé que podía haber encontrado alguna conversación con [VENDEDORA DE AFP], una ex. Se casó hace poco. Me junté con ella 1 semana antes de su matrimonio en el bar [CENSURADO], lugar discreto. Terminamos agarrados a besos.

En Santiago 2017 nadie cree que darle besos a otra persona constituya infidelidad.

Después le pregunté si se habría acostado conmigo y me dijo que no, pero yo sé que me quería decir que sí. El brillo de los ojos no miente.

Guachita rica, me produce una calentura irracional. Perfectamente podríamos haber garchado toda la noche, como un par de animalitos, a modo de despedida de soltera. Simpática, además. Me gustaría ser su amigo, pero mi pene lo impide.

4.
Quizá leyó los mensajes de esta mina de mi oficina, la que me dice que le encantan los hombres que hacen box (estoy boxeando). Un día de la nada me llamó un sábado a las 9 de la noche para contarme que había soñado conmigo. O sea que se masturba pensando en mí con guantes de box, disfrazado de Canguro Jack.

Pero no fue eso. Leyó los mensajes de Pamela, la pintora. Dos whatsapps a las 2:30am del sábado: “¿en qué estás? ¿Estás despierto?”. No eran mensajes para juntarse a tirar, porque aunque le gusta calentar la sopa con sus fotos, no me busca para eso y además vive en [CIUDAD MUY LEJANA], o sea harto lejos como para verse a las 2 de la mañana. Quería hablar no más, dice que le gusta hablar conmigo, que aprende cosas y la hago reír. Soy tan encantador.

Ella me trata como si yo fuera el personaje de Rocket Man, la canción. Un perdido flotando por la galaxia. Es súper idiota, primitivo, bruto y sexista burlarse del cariño femenino, hasta yo me doy cuenta, pero es que Pamela es un poco rara. No soy tan saco de huevas, de verdad.

A veces me reta. Dice que la trato mal, pero es solamente porque le hago bromas y me burlo de su afecto. No es de tarado, es que a veces me aburre no más. A veces en sus ataques de desesperación conmigo me reconoce en mayúsculas que yo le gusto, que le gustaba mucho, pero que le doy susto por ser demasiado independiente. Su solución parece que fue casarse con algún mamón pegote.

También me dijo que yo tengo cara de violador. VIOLADOR PO WEON. Después trató de arreglarla mandándome fotos de unos actores con caras de malos, con actitud de “aquí te pillo, aquí te lo pongo”. También, unas fotos de actores con pintas de mamones imberbes, con actitud de maraquetes sin pene. Me dice que es mejor tener cara de violador, que es sexy. Todos esos actores son más bonitos que yo.

Aparece y desaparece. Cuando la conocí pensé que iba todo bien, hasta que un día desapareció. Cuando volvió a aparecer, se había casado. Nunca supe si estaba con alguien cuando la conocí, nunca supe si tuvimos algo o si yo fui simplemente su despedida de soltera. Y eso que soy feo. Si fuera mino sería un peligro público.

5.
[AMIGA], la del matrimonio, es de personalidad explosiva y proclive al escándalo. Me vino a dejar el teléfono al departamento y se fue sin decir nada. Las puteadas vinieron después, por el chat de Gmail y por whatsapp. Me acusó de tener una relación paralela con Pamela, a quien trató de pendeja. Sí, se ve muy joven. Una de las cosas buenas de hacer mucho deporte. Me acusó de andar metiéndome con putas. Me acusó de haberme tirado a la mitad de Santiago y que ella no iba a ser una más.

[AMIGA]: lo siento, ya fuiste una más. La diferencia es que tú habías empezado a importarme.

Aunque no era para tanto, nos mandamos mutuamente a la cresta. Podría haberle explicado que no tengo ninguna relación paralela con Pamela la pintora, que sólo hablo con ella. Que no ando metiéndome con putas, aunque ganas no me faltan. El problema es que ella ya me ha agarrado a gritos tantas veces, por cosas tan absurdamente triviales, que no me queda energía ni generosidad. Que se joda.

La pelea más absurda de todas: una vez, hace tiempo, le dije que tenía sueño, que no quería tirar. Las mujeres creen que uno es un pene ambulante y no entienden lo que significa NO. Obviamente se indignó, cómo se me ocurre querer dormir. Furiosa, se puso la ropa y salió de mi departamento gritando y dando un portazo en cada puerta que se le atravesó.

Hubo varias más así. Hemos terminado como 5 veces por cosas como esta.

Así que esta vez fui pesado. Le dije que era lo peor que me había pasado en la vida y que desapareciera. Que se llevara lejos sus peleas, sus escándalos y que dejara de robarme energía. Todo es verdad: hasta el día en que la conocí yo hacía mucho deporte y andaba contento por la vida. Ahora apenas me la puedo con mi trabajo. Estoy molido. Hace 3 semanas tuve una crisis de pánico en la oficina. Hasta el tono del blog cambió, la gente que lo lee me lo dice. Odio a todos. La culpa es de ella.

A Pamela también la mandé a volar.

6.
Año 2021. Acabo de cumplir 40. Dónde compraste ese cuadro, me pregunta una mina del futuro. Me lo pintó y regaló una mina con la que tuve algo hace tiempo, le responde mi yo cuarentón del futuro. Quiero que lo saques. Ándate a la chucha. Es mi departamento, mi pared, mi cuadro. Si no te gusta, te vas.

 

Reflexiones reaccionarias sobre el amor

Linus-I

No hay ningún tipo de justicia en el universo. Querer algo es suficiente para no poder conseguirlo. Todo el mundo mira para arriba, todo el mundo quiere algo mejor.

Cada hombre siente que puede andar con una modelo ucraniana de 21 años. Hasta el gordo más feo piensa que se la puede, hace el intento si le dan la oportunidad. Hombres mas proactivos que yo, más arrogantes que yo, menos indiferentes. Al final se acostumbran a estar con alguna gordita, se casan con ella y la resienten toda su vida. Le ponen el gorro con putas en las despedidas de soltero. Quizá tienen un romance secreto con la secretaria más fea de la oficina. 45% de grasa, pero al menos lo chupa rico. Más te vale chuparlo rico si eres gorda.

Cada mina siente que puede andar con un superhéroe y que eso es lo mínimo que se merece. Hasta que se conforma con algún funcionario, algún ser humano corriente, un hombre defectuoso y lo resiente toda su vida. Al segundo año de matrimonio tiene un amorío clandestino con un Brad Pitt o equivalente, porque hasta la mina más fea puede tirar cuando se le da la gana. No creo que sea muy difícil agarrarse a un hombre. Uno de los hijos sale sospechosamente rubio. Todos lo saben, nadie lo dice.

Las minas guapas con que he tirado sólo me llenaron la cabeza de memorias lujuriosas que no voy a poder repetir. Las minas feas con que he tirado trituraron mi autoestima. Una de ellas me robó 3 millones de pesos. El seguro de la tarjeta de crédito pagó todo. Las minas guapas a las que infructuosamente trato de caerles bien me llenan de frustración y me hacen sentir como un gusano inculiable. Las que se acercan a mí me hacen sentir peor, porque siempre son feas, gordas o viejas. A veces las 3 cosas al mismo tiempo.

Todo es un puro desorden. Nadie puede ser realmente feliz, porque nadie consigue lo que quiere, pero vivimos en un mundo moderno donde lo único que importa es la felicidad individual. Uno vive años así. Después de eso uno se pone viejo, se arruga, se encoge y se muere.

Fanmail: yapo, escribe algo

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¿Usted hace ejercicio? Es que tiene el abdomen desarrollado, me dijo mientras me palpaba el estómago. La raja, me tocó como médico un gay coqueto. Es verdad que tengo algo de desarrollo abdominal, pero mucho menos de lo que quisiera. Tener calugas grandes y visibles es imposible, a menos que uno tenga los niveles de testosterona de un pendejo de 15 años. Hay que dejar de tomar. Hay que comerse un pollo al día, tomar vitaminas, tomar batidos de proteína. Inyectarse hormonas de caballo y jabalí. Entrenar 3 o 4 veces a la semana. Después de 2 años de eso, con suerte, vas a tener algo de músculo abdominal. Si te lesionas, cagaste. Pasas 2 semanas fuera y pierdes el esfuerzo de 1 año entero.

Mientras tanto hay que escuchar a mujeres alegando porque la sociedad les pide ser flacas.

En todo caso es verdad: si alguien me palpa coquetamente la guata, como lo hizo mi médico degenerado, sentirá algunas zonas endurecidas debajo de la grasa piscolera. Podrían ser músculos, pero también podrían ser los mil tumores malignos que tengo adentro.

Tengo un dolor en el lado derecho del estómago hace 2 semanas y no sé qué es. El dolor no se va. No es apendicitis, porque ya estaría muerto. En el mejor de los casos podría ser una lesión muscular por sobrecarga, lo que no sería raro porque me puse a hacer planchas frontales y laterales con una mochila de 12 kilos. En el peor de los casos, un tumor maligno mortífero que me va a matar en 3 meses. Cáncer al colon. Un reventón del hígado por exceso de piscolas. Una enfermedad venérea nueva que ataca al intestino, qué sé yo.

Una vez creo que tuve una ETS y se quitó con antibióticos. Me ardía el pico al mear como si tuviera un kilo de ají rocoto en la vejiga. Una noche a la 1am el ardor llegó a tal nivel que partí a entregarme a la Clínica Las Lilas, donde tuve que soportar las miradas prejuiciosas de las enfermeras de turno. Las entiendo: yo, un hombre, joven, marginalmente atractivo, con no más de 15% de grasa corporal*, entra a urgencias porque le arde la pija. Obvio que deben haber pensando que tenía todas las ETS del mundo.

El médico me preguntó: ¿ha tenido relaciones sexuales de riesgo? Le pregunté qué entendía él por riesgo y me respondió que riesgo era sexo sin condón.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA OBVIO QUE SÍ, PEDAZO DE MARACO, QUÉ PERSONA HETEROSEXUAL USA CONDONES. ESTAMOS EN PLENO SIGLO XXI, TODOS SABEMOS QUE EL SIDA SE CONTAGIA POR EL CULO.

Me puso ibuprofeno a la vena y me dio un frasco para mear en él. Después me recetó antibióticos y me mandó a la casa. Eso fue todo. Los exámenes dieron negativo en todo, así que nunca supe qué cresta tuve. Lo peor de la experiencia, además del ardor de uretra que no se lo doy a nadie, fueron las miradas de condena de parte de las enfermeras gordas. No se preocupen, gorditas, su grasa es el mejor antídoto contra las enfermedades de transmisión sexual. Están a salvo.

Volvamos al dolor actual. Me hice todos los exámenes del mundo y salió todo bien, salvo una cosa: tengo hígado graso. No es por alcohol, porque tengo las transaminasas en niveles normales. Tampoco tengo el hígado inflamado, como esos viejos guatones con olor a cirrosis. Según el médico es normal. Más de la mitad de Chile tiene hígado graso, pero resulta que al contrario de la mitad de Chile, yo como ensaladas y hago ejercicio. Usted me tocó el estómago, señor médico. Usted seguramente toca muchas guatas, dígame cuántas son así.

Si esto me hubiera pasado el año 2010 no habría sido raro. Llevaba un año viviendo solo por primera vez y me portaba pésimo. ¿Pero ahora? ¿AHORA? ¿Ahora que camino 8 kilómetros diarios, que hago ejercicio 3 veces a la semana, que tomo menos, que duermo bien? Vida: chúpame un huevo. Tengo apenas 36 años y ya tengo achaques de viejo de mierda.

Ahora escucho Seagull, de Bad Company. Según songmeanings.com es sobre alguien se arrepiente de la forma en que ha vivido, pero ya no saca nada. Anoche una mina del pasado, que ahora está casada, me escribió para decirme que no me puede sacar de la cabeza. Me dio jugo hasta las 4 y media. La mandé a la cresta, de manera no demasiado amable.

¿Qué más puedo decirle? Fue ella la que nunca se decidió y de repente desapareció. Cuando volvió a aparecer se había casado. Acepta las consecuencias de tus decisiones. De mirar tanto para atrás te vas a convertir en estatua de sal. Ella no es Rapunzel y su matrimonio no es una torre. Y yo no tengo ganas de andar rescatando princesitas.

 

*: esto fue el 2014, cuando efectivamente tenía 15% de grasa corporal. Ahora, al ojo, debo tener 19%. Por si acaso.