Reflexiones contemporáneas vol. VI: este país tan machista y misógino

Whole Lotta Rosie, de AC / DC

No quiero defender al sinvergüenza de Piñera.

No lo quiero defender, pero sus críticos lo vuelven difícil. Lo que dijo es francamente idiota, porque muestra que no entiende el entorno en que se mueve. Una persona que aspira al cargo de representación popular más importante del país no debería andar diciendo tonteras como esa. Fue una MUY mala broma, MUY pasada pa la punta, pero por la rechucha, NO ES equivalente a una violación, ni tampoco una apología de la violación.

No lo es. Dejen de fingir que lo es, tarados, porque solamente una lectura muy antojadiza y/o analfabeta de lo que dijo podría llevar a esa conclusión. Incluso si uno se tomara la “broma” en el sentido más literal y más asperger posible, la indignación no calza: una mujer que se “hace” la dormida” no es lo mismo que una mujer dormida.

Todo el mundo lo sabe: “tirar” con una mujer dormida no es tirar, es violación. Lo mismo pasa si es que está inconsciente, drogada, ebria, lo que sea: si una mujer no puede decir que SÍ, es violación y punto. A la cárcel todos esos huevones. Así está definido en el código penal chileno, creo, no soy abogado. Sobre esto no cabe discusión. La cosa es que hacerse la dormida no es lo mismo que dormir de verdad. Del mismo modo, hacer un chiste pidiéndole a alguien que se haga la dormida no es lo mismo que echarle drogas a su trago para que se duerma.

¿Se entiende?

No.

Obvio que nadie lo entiende, porque no está el ambiente actual como para que nadie entienda nada, menos los progres de mierda que se solazan en su permanente indignación. Todos trataron la broma como una violación efectiva. Nadie quiere explicaciones razonables, nadie quiere hacer distinciones. Todos quieren capturar al enemigo, rociarlo en parafina y encenderlo.

La reacción frente a la “broma” ha sido la aparición de un ejército de filósofo-bots alegando que este “humor” no se puede aceptar, que es una forma de violencia. Repiten una y otra vez el slogan: el lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lenguaje construye realidad. El lengu… cállate, conchadetumadre, basta.

El lenguaje no construye ninguna puta realidad. La realidad se construye solita, nadie la controla. Pensar lo opuesto es delirio o simplemente ingenuidad constructivista progre, que es lo mismo. Las intenciones, buenas o malas, no cuentan para la realidad. Las malas palabras tampoco. No puedes modificar la realidad interviniendo el lenguaje y no vamos a alcanzar la justicia social si sacamos de circulación las bromas de mal gusto.

Lo mismo pasó con la muñeca que le regaló Fantuzzi a Céspedes. En tiempos más sensatos que el actual, todos habríamos dicho que Fantuzzi es simplemente un picante de mierda y ahí habría quedado todo.

Ahora no. Ahora decimos que Fantuzzi es un orangután troglodita misógino violador violento sexista machista feo tonto de orejas peludas y gordo. Ahora regalar una muñeca inflable es VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y YA NO VAMOS A AGUANTAR MÁS, NO SEÑOR. Después del regalo quedó la tremenda súper zorra, un escándalo enorme. DIOS MÍO ME MUERO, ME SUBE LA PRESIÓN, MI CORAZÓN, AY, TRÁIGANME LA VALERIANA POR FAVOR QUE ME MUERO, MI CORAZÓN, ME VIENE EL INFARTO, AY, AY, AY.

Les dio lo mismo que la muñeca no sea una mujer, sino que literalmente un objeto, tan objeto como un dildo. Qué importa, esos son detalles. Queremos la rabia. ¡¡NO MÁS VIOLENCIA!! ¡¡NO MÁS MUÑECAS!! ¡¡NO NO NO!!

Eso es lo que pasa cuando alguien cree en el delirio idiota de que “el lenguaje construye realidad”. Se termina creyendo que los símbolos SON la realidad. Que las representaciones tienen el mismo valor que la realidad que podemos experimentar, respirar, tocar y vivir. Una muñeca inflable termina siendo una metáfora de todas las mujeres en Chile. Un chiste sobre mujeres que se hacen las dormidas se convierte en una violación literal. El lenguaje, los símbolos, el discurso, todo eso se convierte en LA realidad.

Locuras del Chile contemporáneo, el país soberbio que se cree al borde del “desarrollo”, que copia las discusiones europeas, pero donde nadie tiene libros en su casa y nadie sabe leer.

Váyanse a la chucha.

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