Insertar el deshuesado por el ojete

Métemelo por el culo, me dijo.

Sin mayor reflexión, le enchufé el fierro pelado completo en la raja. El riesgo de contagiarse algo se multiplica considerablemente con el sexo anal, sobre todo cuando es sin condón, pero en el momento quién chucha se pone a pensar en eso. Se lo puse no más. Confío en que estaré bien.

Nunca he sido un gran fanático del sexo anal, pero a la mayoría de las mujeres les encanta, aunque lo nieguen en público. Son ellas las que lo piden. Cada vez que lo he hecho ha sido a petición de la mina en cuestión, no mía. Igual, como están socialmente obligadas a ser cartuchas, le echan la culpa a uno. Me encantaría que dijeran: me encanta el pico por el culo, pero no, es mucho pedir. Tienen que fingir que el puerquito es uno.

Obviamente no duré mucho en esa posición, así que después de un rato de treque treque eyaculé cantidades copiosas de semen en su ano. Era mucho más estrecho que la concha, pero sorprendentemente fácil de penetrar. No hubo que lubricar nada, no fue necesario ir de a poco. Se lo puse y listo.

Más información: es mi jefa. Así es, leyó bien. El chimpancé degenerado y sexista horroroso que escribe este blog se lo enchufó por el chico a su jefa. Ahora me manda poemas -muy malos- por mail, que yo por supuesto no respondo. POEMAS POR LA MIERDA. Qué le contesto. ¿Sí, mira, yo también escribo, lee mi blog?

Ironías de la vida. Se lo quería entubar a la secretaria, pero me resultó con la jefa. En 3 meses más me van a despedir.

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