Here I go playing the fool again

1.
Pamela me dijo que me estaba pintando un cuadro. La foto que me mandó me recordó al vestido que usó Kika Silva en la gala del Festival de Viña: un montón de triángulos de colores, como mirar por un caleidoscopio. El aviso me alegró, porque mis paredes están vacías. Podría colgar un cuadro. Podría jactarme cuando me pregunten: me lo pintó esta mina, mira su foto en bikini.

Me habla todos los días. Me cuenta sobre su vida, me manda fotos. Tengo fotos de su departamento, de su ropa, su bicicleta, sus piernas, su guata. Entrena obsesivamente y aún no tiene su cuerpo soñado, me dice. Me manda fotos para mostrarme que la grasa es difícil de eliminar. Yo le respondo que debería comer más, porque es muy flaca. Le cuento que yo hago planchas frontales y laterales por 2 minutos, con una mochila de 10 kilos, y todavía no tengo calugas y oblicuos marcados. Es imposible.

Se enoja conmigo, le resulto frustrante. Se encoleriza con mi humor irónico y distante, con mi pesimismo. Le digo que soy viejo, feo, antisocial, misántropo y gruñón, que nunca nadie me va a querer. Me responde con desesperación y ganas de salvarme. Me dice que llevo el rock and roll al extremo, que soy muy independiente, muy borracho, muy solo. Por la cresta. Soy un pijecito de colegio caro, pinta de ñoño, orgulloso propietario de bienes raíces costosos, hablo de corrido en 4 idiomas, pero ella cree que soy GG Allin.

Por otro lado, yo me porto bien. Es ella la que me manda fotos prácticamente en calzones mientras su marido duerme o qué sé yo qué chucha hace su marido.

2.
Fui al matrimonio de un amigo de la universidad con [AMIGA]. Fue una manera de presentarla oficialmente, después de tantos meses de mantenerla al margen de mi escuálida vida social. En el fondo, una resignación de mi parte, una bandera blanca. Ya, bueno, quizá podría tener una relación seria y oficial con [AMIGA], fue lo que pensé. Así, además, mis amigos dejan de sospechar que soy gay por andar siempre solo y ser el único soltero. A mí me da igual, pero así piensa la gente.

Lo pasamos la raja y perdí el celular. Esto solía ser una ocurrencia normal cuando era más carretero y borracho, pero ya no me pasa. Volvimos a Santiago alrededor de las 11pm, ella manejó.

Dormimos en su departamento, acá cerca. Yo vivo en este barrio porque me mandé el rajazo de la vida y compré barato 8 años atrás, ahora el departamento cuesta más del doble. Ella, porque es una empresaria exitosa y gana el triple que yo, más o menos lo que hay que ganar para poder vivir acá en estos días.

El domingo, al día siguiente, nos vinimos a mi casa, cociné un risotto, preparé pisco sour y vimos películas. Cocino bien y preparo ricos tragos. Estas son habilidades fundamentales para el hombre soltero del siglo XXI, que entiende que es más conveniente invitar a la minas A LA CASA en vez de algún bar caro y malo, con mínimas posibilidades de tirar.

Al día siguiente era feriado y fui a ver a mi papá. Ella se fue a su casa, revisó el auto y ahí estaba mi celular. Obviamente lo leyó entero, la muy sapa. Quedó la zorra. Todo un fin de semana alegre, esperanzador y feliz: a la mierda.

3.
Al principio pensé que podía haber encontrado alguna conversación con [VENDEDORA DE AFP], una ex. Se casó hace poco. Me junté con ella 1 semana antes de su matrimonio en el bar [CENSURADO], lugar discreto. Terminamos agarrados a besos.

En Santiago 2017 nadie cree que darle besos a otra persona constituya infidelidad.

Después le pregunté si se habría acostado conmigo y me dijo que no, pero yo sé que me quería decir que sí. El brillo de los ojos no miente.

Guachita rica, me produce una calentura irracional. Perfectamente podríamos haber garchado toda la noche, como un par de animalitos, a modo de despedida de soltera. Simpática, además. Me gustaría ser su amigo, pero mi pene lo impide.

4.
Quizá leyó los mensajes de esta mina de mi oficina, la que me dice que le encantan los hombres que hacen box (estoy boxeando). Un día de la nada me llamó un sábado a las 9 de la noche para contarme que había soñado conmigo. O sea que se masturba pensando en mí con guantes de box, disfrazado de Canguro Jack.

Pero no fue eso. Leyó los mensajes de Pamela, la pintora. Dos whatsapps a las 2:30am del sábado: “¿en qué estás? ¿Estás despierto?”. No eran mensajes para juntarse a tirar, porque aunque le gusta calentar la sopa con sus fotos, no me busca para eso y además vive en [CIUDAD MUY LEJANA], o sea harto lejos como para verse a las 2 de la mañana. Quería hablar no más, dice que le gusta hablar conmigo, que aprende cosas y la hago reír. Soy tan encantador.

Ella me trata como si yo fuera el personaje de Rocket Man, la canción. Un perdido flotando por la galaxia. Es súper idiota, primitivo, bruto y sexista burlarse del cariño femenino, hasta yo me doy cuenta, pero es que Pamela es un poco rara. No soy tan saco de huevas, de verdad.

A veces me reta. Dice que la trato mal, pero es solamente porque le hago bromas y me burlo de su afecto. No es de tarado, es que a veces me aburre no más. A veces en sus ataques de desesperación conmigo me reconoce en mayúsculas que yo le gusto, que le gustaba mucho, pero que le doy susto por ser demasiado independiente. Su solución parece que fue casarse con algún mamón pegote.

También me dijo que yo tengo cara de violador. VIOLADOR PO WEON. Después trató de arreglarla mandándome fotos de unos actores con caras de malos, con actitud de “aquí te pillo, aquí te lo pongo”. También, unas fotos de actores con pintas de mamones imberbes, con actitud de maraquetes sin pene. Me dice que es mejor tener cara de violador, que es sexy. Todos esos actores son más bonitos que yo.

Aparece y desaparece. Cuando la conocí pensé que iba todo bien, hasta que un día desapareció. Cuando volvió a aparecer, se había casado. Nunca supe si estaba con alguien cuando la conocí, nunca supe si tuvimos algo o si yo fui simplemente su despedida de soltera. Y eso que soy feo. Si fuera mino sería un peligro público.

5.
[AMIGA], la del matrimonio, es de personalidad explosiva y proclive al escándalo. Me vino a dejar el teléfono al departamento y se fue sin decir nada. Las puteadas vinieron después, por el chat de Gmail y por whatsapp. Me acusó de tener una relación paralela con Pamela, a quien trató de pendeja. Sí, se ve muy joven. Una de las cosas buenas de hacer mucho deporte. Me acusó de andar metiéndome con putas. Me acusó de haberme tirado a la mitad de Santiago y que ella no iba a ser una más.

[AMIGA]: lo siento, ya fuiste una más. La diferencia es que tú habías empezado a importarme.

Aunque no era para tanto, nos mandamos mutuamente a la cresta. Podría haberle explicado que no tengo ninguna relación paralela con Pamela la pintora, que sólo hablo con ella. Que no ando metiéndome con putas, aunque ganas no me faltan. El problema es que ella ya me ha agarrado a gritos tantas veces, por cosas tan absurdamente triviales, que no me queda energía ni generosidad. Que se joda.

La pelea más absurda de todas: una vez, hace tiempo, le dije que tenía sueño, que no quería tirar. Las mujeres creen que uno es un pene ambulante y no entienden lo que significa NO. Obviamente se indignó, cómo se me ocurre querer dormir. Furiosa, se puso la ropa y salió de mi departamento gritando y dando un portazo en cada puerta que se le atravesó.

Hubo varias más así. Hemos terminado como 5 veces por cosas como esta.

Así que esta vez fui pesado. Le dije que era lo peor que me había pasado en la vida y que desapareciera. Que se llevara lejos sus peleas, sus escándalos y que dejara de robarme energía. Todo es verdad: hasta el día en que la conocí yo hacía mucho deporte y andaba contento por la vida. Ahora apenas me la puedo con mi trabajo. Estoy molido. Hace 3 semanas tuve una crisis de pánico en la oficina. Hasta el tono del blog cambió, la gente que lo lee me lo dice. Odio a todos. La culpa es de ella.

A Pamela también la mandé a volar.

6.
Año 2021. Acabo de cumplir 40. Dónde compraste ese cuadro, me pregunta una mina del futuro. Me lo pintó y regaló una mina con la que tuve algo hace tiempo, le responde mi yo cuarentón del futuro. Quiero que lo saques. Ándate a la chucha. Es mi departamento, mi pared, mi cuadro. Si no te gusta, te vas.

 

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Los conserjes son unos sapos

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Hoy pillé al conserje sapeándome descaradamente mientras entraba al edificio con varias bolsas de supermercado. No a mí, a las bolsas. Me dí vuelta y lo vi con el pescuezo estirado como una suricata, inspeccionando a distancia mis compras. Él siempre me pone cara de desaprobación. ¿Estará preocupado de mi nutrición? ¿Se creerá oficial de aduanas?

Por supuesto, después de 7 años viviendo acá mi conserje ya está enterado de qué calaña de sujeto soy, así que me tinca que quería saber si acaso mis bolsas traían alcohol (y cuánto). Estaba buscando evidencia para fundamentar sus prejuicios sobre mí. Y hoy jugó Chile con Bolivia, así que efectivamente traía copete para piscolear viendo el partido, además de otros víveres. Le debe producir curiosidad cuánto alcohol a la semana compro y seguro que se imagina lo peor, porque la gente disfruta imaginándose lo peor, sobre todo la gente copuchenta y sapa como él.

No tan querido conserje: no tomo tanto. ¿Por qué cree que a mis casi 36 años tengo un abdomen perfectamente plano, incluso cuando me siento, al contrario de usted y del 95% de mis congéneres?

Mis bolsas traían: un (1) paquete de cebollines, una (1) caja de tomates cherry, veinticuatro (24) yogurts “griegos” de Danone sabor papaya, una (1) caja de avena instantánea y cuatro (4) latas de jurel barato marca Líder*. También: una (1) botella de Mistral de 35° y una Coca-Cola Light de 591 ml., suficiente para tres piscolas.

Una ex me dijo una vez que vivir en edificio con conserje era lo que la detenía de volverse una suelta sinvergüenza. Es cierto que ponen caras de reproche, pero en mí caso es pura patudez, porque quien de verdad me ha visto en algo no es él, sino los nocheros y con ellos siempre me he llevado bien.

Por ejemplo Pancho, militante comunista y más informado que todos mis vecinos analfabetos juntos. Siempre conversábamos. A él le tocó verme entrando con el pedazo de zorra que me robó todas las tarjetas, plata en efectivo y un Blackberry. La conocí en el Subterráneo; había ido con 2 amigos que me dejaron solo. Unas 3 horas después estaba con ella en mi cama en pelota a punto de follar y me dice con voz de caliente: “quiero que me lo metas en la ducha”. Como un idiota gobernado por la callampa, me metí a la ducha. Mientras tanto, ella se vistió y se metió al bolsillo mi billetera y el teléfono. Como no llegaba a acompañarme abajo del agua, salí a mirar qué pasaba y escuché un portazo. Se me pasó la borrachera, me puse pantalones y salí corriendo a atraparla. En el primer piso Pancho me mira, entiende, me pide perdón con los ojos y me dice: “acaba de salir. Iba caminando, no corriendo”. Salgo a la calle: nadie. Una sombra borrosa corriendo allá lejos y un idiota en pantalones y sin polera, ebrio, parado en la mitad de la calle a las 5am.

Pancho se fue, ahora está Ernesto, que me trata de Don. “Oiga, Don Príncipe. Le voy a decir algo, pero no se enoje: puta que era rica esa mina que lo venía a ver. No la he visto más, ¿ya no sigue con ella?”. Sí, es súperguapa, pero no, ya no sigo con ella. Lo digo acá en el blog porque quiero fanfarronear. Me mandó un mensaje hace poco, diciendo que me había querido cambiar, pero ya no. Le mandé un beso de respuesta.

Si yo fuera mentiroso podría tirar el triple.

CONCHADETUMADRE: Chile acaba de empatar contra Carlos Lampe, el arquero boliviano. Qué cagada de partido. No tengo idea de fútbol, pero hasta yo me doy cuenta que jugaron casi todo el primer tiempo sin banda izquierda y que SIEMPRE trataron de entrar por la derecha. Por la cresta, si algo no funciona después de mil veces, ¡¡CAMBIA DE ESTRATEGIA!!. Mena estuvo MIL veces solo por la izquierda, pero nadie le pasó la pelota. ¡¡MIL!! Después en el segundo tiempo, todos los tiros libres se perdieron. TODOS. Contra BOLIVIA po hueon, ¡¡BOLIVIA!!!

*: 790 pesos y 52 gramos de proteína cada una. Con cebolla y cilantro queda rico. El jurel tiene mala fama, pero es que hay gente muy pretenciosa y snob.

Dime derechamente que me quieres cortar el pico…

En vez de decirme que soy “un tipo simpático”. No tengo 15 años, tengo 35. Hace al menos 10 que aprendí a entender lo que significan esos comentarios y a esta altura soy prácticamente un nativo de tu dialecto. “Eres un tipo simpático” es una penectomía simbólica.

Mejor dime: ni cagando me acostaría contigo. Te encuentro un tipo repugnante. Tus genes no pegan con los míos. La evolución no nos trajo a este punto para que tú y yo follemos. Si pasara, sería como un incesto. Si tiráramos, engendraríamos una raza de psicópatas mutantes con colas de chancho, que destruirían lo que más queremos de este planeta. Dime eso y lo entendería. Por favor no me digas que soy “simpático”.

Lo más ridículo de la situación es que yo, caliente de mierda que soy, jamás me puse jote contigo. Tú sacaste las tijeras de la nada. Salimos solos un montón de veces, pero no te hice ni siquiera la más mínima insinuación. Si no lo hice no fue por dármelas de niño bueno, sino por genuina falta de interés y, también, porque debo haber estado feliz tirando con alguien más. Al final de cada salida, con varios copetes en el cuerpo, siempre te dije “te acompaño al taxi” y eso fue todo.

Tal vez es culpa mía, tal vez yo me corté mi propia tula sin querer. Ahora soy “simpático”. Bueno, está bien, qué importa. Eres guapa, pero tampoco tanto. Y además te fijas en puros idiotas o en viejos decrépitos. Mejor anda a meterte con algún enano inculiable, seguro que es mejor opción. Ven a contarme cuando te ponga el gorro.

“Simpático”. La patudez.

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Erecciones públicas

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El lunes pedí una reunión para renunciar y me informaron que estaban pensando despedirme. Bien. Tienen toda la razón del mundo. Detesto mi trabajo y fantaseo con decapitarlos a todos a golpes de hacha. Decidí renunciar porque me ofrecieron integrarme a un proyecto que parece entretenido y creo que tiene potencial y, en realidad, estaba buscando cualquier excusa. Voy a ir a cobrar el seguro de cesantía y me voy a comprar una moto.

El mismo lunes en la tarde me junté con un amigo en el Kleine Kneipe para contarle del proyecto. No habían pasado ni siquiera 10 minutos de conversación y aparecieron en el balcón del frente dos pendejas de unos 24 años, flacas, con shorts de mezclilla y petos, y se pusieron a limpiar los vidrios. ¿Alguien se acuerda de esa escena de Megan Fox lavando las ventanas en la casa de Charlie Harper?

Se me acabó la concentración. Desde ese minuto lo único que podía pensar era: tetas. Tetas en el balcón del frente. Este es un amigo cabezón, así que tuve que mover mi silla para mirar. Y no es un problema de desesperación o falta de sexo, como dicen las minas picotas, porque el domingo en la noche había tirado con la [OMITIDO] que me volvió a llamar después de meses desaparecida. Parece que ahora tiene pololo, por eso desapareció. No debo tirar tan mal si me sigue llamando a pesar de eso.

El par de pendejas ricas me tuvo con priapismo la hora y media que estuvimos ahí. Menos mal que fue en un restorán, estando sentado, porque esto a veces pasa en el metro cuando está lleno y ahí es todo un desafío. A veces me bajo del metro con la sensación de haber inseminado a alguien sin querer.

El otro día una mina entró a mi oficina y me mostró con orgullo una foto de ella prácticamente en pelota, para decirme lo bien que la tenía el crossfit. Tenía puesto uno de esos petos que son prácticamente un bikini. Guata plana, tetas perfectas. Tonificada pero no musculosa. Tiene 35 años y está más rica que la cresta. De nuevo: menos mal que estaba sentado porque el pico casi me explota. Menos mal, también, que soy un tipo decente y que mi mamá era feminista, porque lo que de verdad quería hacer en ese minuto era tomarla de la cintura, inclinarla encima de la mesa y fecundarla, sin preguntarle su opinión.  ¿Por qué me muestra esta foto como si fuera su hermano? ¿No sabe que los hombres somos unos animales peligrosos? Creo que fue una movida bastante irresponsable de su parte.

No salgo con minas del trabajo. Evito la mezcla pega-sexo y dejo los pensamientos impuros para después de las 7pm, porque no quiero andar en el trabajo (10 horas al día) con el pico parado, que es lo que pasaría si compartiera oficina con una mina con que estoy tirando. Me parece poco decoroso presentar cifras mientras trato de disimular el bulto.

Eso es lo que pasa. Da igual cuánto uno tire, aparece una mina guapa y hay que correr a sentarse y pensar en otra cosa, porque no se puede andar por la calle con la mansa tula.

Tengo anisonogamia

Estoy sentado en una plaza falsa, haciendo hora. Román Díaz con Bilbao, frente a la Líquidos. Dos amigos vienen en camino, porque vamos a medir mi oficina para instalar unos muebles y tomar piscola.

Me entretengo con Tinder. Es una vitrina fácil de usar, ideal para pasar el rato. La única pregunta que hay que responder es: ¿me la agarraría? Sí, no, gorda, no, sí, SÍ CTM, no, gorda, gorda, gorda…. LLevo media hora hueveando y todavía no hago match con ninguna. Cuando esto pasa empiezo a pensar que soy un monstruo inculiable. Un insecto. Lo que en realidad no tiene mucho sentido, porque al mismo tiempo estoy whatsappeando con una niña de 21 años que suena bastante interesada. Si no la cago, si no digo algo idiota, podría haber revolcón dentro de la próxima semana. Hay que aceptar que uno está expuesto a más rechazo, eso es todo. Seguro que hasta a Brad Pitt le pasaba, cuando tuvo que trabajar en la calle disfrazado de pollo. Mientras tanto decenas de miles de mujeres alrededor del mundo se deprimen porque salió una mina flaca en una publicidad.

En fin, basta de digresión: la cosa es que estoy sentado solo en la banca de una plaza, con cara de caliente, mirando las fotos de un montón de minas que son 15 años menores que yo. Me falta solamente tirarle migas a las palomas y andar pasado a vino barato. Dios mío, tengo apenas 34 años, pero ya soy un viejo degenerado.

Tal vez soy adicto y nunca es suficiente vagina. Tal vez soy como el protagonista de Shame, pero lamentablemente sin la pinta ni la verga descomunal de Michael Fassbender.

Si alguien me grabara y editara el video con música de Bach, se vería dramático. Eso fue lo que hizo Steve McQueen en esa película de mierda para convencernos que el relato era triste. Si le hubiera puesto música de Mötley Crüe la historia habría sido la zorra: un hombre común y corriente al que le gusta mucho ver porno en Internet, meter su tula gigantesca en una variedad de vaginas y que puede calentarle la sopa a una mina en el metro solamente mirándola, sin decir palabra alguna. Un tipo al que, además, no le pasa nada con su “adicción”: no pierde la pega, no pierde a su familia (aunque perder a esa hermana habría sido un resultado feliz), no se prostituye por 5 lucas y no se pega ninguna enfermedad. Las minas que se metieron con él tampoco lo pasaron mal, porque el sujeto no era mentiroso, abusivo ni violento. Solamente le gustaba mucho tirar.

Aah, en fin. Mejor guardar el teléfono un rato y pensar en otra cosa. El problema con Tinder es que uno se vuelve compulsivo, que es lo que no me pasaba en OKCupid. En OKCupid era hacer un perfil gracioso, buscar un par de minas sin defectos físicos, mandar un par de mensajes chistosos/desafiantes/inusuales y, más que nada, sentarse a esperar. Acá en cambio el catálogo no se acaba nunca y va cambiando según el lugar de Santiago donde estés. Debo haber pasado por las fotos de más de 45.293 minas desde que lo instalé y siguen saliendo más, más, más..

Lo único que espero es que la niña de 21, que también salió de Tinder, salga conmigo al bar que está a dos cuadras de mi casa la próxima semana.

 

Mañas, mías y ajenas

Andrea: por qué me buscas. Por qué insistes. Por qué no te das cuenta que no te convengo. Tus amigas lo saben, por eso me odian. ¿No ves que eres bonita y joven, que yo soy viejo y feo*? ¿Te falta un cromosoma?Me tomo 3 botellas de Jim Beam semanales. Me gasto una fortuna entre botillerías, restoranes y bares: 80% en alcohol, 10% en bebidas, 5% en hielo y el 5% restante en comida.

Abres mi refrigerador y qué hay: una jalea de frutilla mezclada con proteína de suero, que me debería haber comido después de entrenamiento, pero que ahora está llena de hongos. Lleva dos meses ahí. Hay una lata de jurel que abrí hace tiempo. Varios pescados congelados en el freezer. Si te asomas a mi refrigerador inmediatamente te pega en la cara el olor a jurel de tarro, mezclado con tilapia, salmón, lisa y albacorilla. Por si fuera poco hace 3 semanas preparé un cebiche de reineta, pero era tan grande que no alcancé a comérmelo y se pudrió. Tuve que sacarlo a la logia y ahí sigue. Cuando abres el refrigerador y la logia al mismo tiempo el departamento huele como la Caleta Portales. Como si el Océano Pacífico entero se hubiera podrido. Eso sería suficiente para ahuyentar a cualquiera. Menos a ti.

Vivo solo y me convertí en un viejo mañoso. Salgo a caminar a las 3am de un martes si me da la gana, porque no hay nadie durmiendo al lado mío que me diga “dónde vas”. Y si hubiera alguien mi respuesta sería: “qué te importa”. Claro que está mal, pero vivir solo te convierte en un pesado. Mis papás trataron de educarme mejor, pero vivir solo me echó a perder.

Los dos baños de mi departamento tienen una linea amarilla al nivel del agua. Ninguna de las dos tinas se puede limpiar; a esta altura habría que volver a esmaltarlas y tapar la mugre. Los dos tienen hongos en el techo. Al entrar a mi casa ves cientos de libros tirados en el piso y una repisa a medio colgar, que es donde deberían estar. Pasas al living y ves la jardinera, con cuatro tallos de plantas muertas.

Es que yo te encuentro guapo, me haces reír y lo paso tan bien contigo. Ok. Búscate un pololo, yo puedo ser tu amante. Así es como funciona el mundo después de todo. Hay varias especies de pájaros en que un macho fecunda, mientras que otro arma el nido. Uno folla, otro provee. Yo quiero ser el pájaro que lo pone.

¿Sacaría algo con decirte que en estos momentos hay una italiana (Ana, 24) de Couchsurfing durmiendo en mi casa? Nada. Probablemente te gustaría más. Te enojarías, pero después me dirías que no te gusta estar enojada y volverías a llamarme. Nada, absolutamente nada, te aleja. Es sábado y Ana quiere salir. Es sábado y tú también quieres salir. A las dos les dije que sí. Me pregunto si seré tan cara de raja como para salir con las dos y volver solo con una a mi casa.

Me queda como 1 hora para ducharme, vestirme, volver a mi casa y resolver el problema.

*: viejo de espíritu. Al menos no soy gordo ni pelado. Tampoco soy un gnomo. Dejo constancia.

Un año más

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En diciembre del año pasado quería ir a pasar el año nuevo a Río. En ese momento habría significado gastarme toda la plata que tenía en la cuenta corriente y rogarle al Altísimo que enero y febrero, meses en que Santiago se paraliza, trajeran más pega. Al final reflexioné y no viajé, pero estuve a punto de comprar el pasaje. Tenía la plata: había dado una boleta por un monto respetable en noviembre. El problema es que era todo lo que tenía. Después de eso pasé varias semanas sin ningún ingreso, salvo un par de pequeños pitutos que sirvieron para pagar cuentas de bares.Hoy podría ir a Río sin arruinarme, pero otra vez reflexioné y no compré un pasaje. Lo que cambió este año es que me dio lata viajar. Ver que tengo saldo disponible en la cuenta, después de tanta inestabilidad, hizo que me pusiera conservador. Este fue el año en que me puse viejo, fome, antisocial, avaro y gruñón.

No fue un mal año. El 2013 fue un año de mierda: mi jefe de ese entonces, un tarado despreciable, mezcla entre entre el Agente Cooper de Twin Peaks y el sirviente Thomas de Downton Abbey, me echó de una pega relativamente lucrativa para los estándares de mi campo profesional sin ninguna buena razón y quedé a la deriva durante varios meses. Si supiera que se tropezó en una escalera y se fracturó cuatro vértebras me reiría a carcajadas.

El 2014, en cambio, fue el año en que me recuperé. Logré ganar más plata y resolver líos financieros que arrastraba desde hace meses. Arrendé una oficina donde puedo trabajar, concentrarme y hasta carretear. Le doy pegas esporádicas a fotógraf@s y diseñador@s. Mis clientes aprecian mi trabajo y soy efectivamente una adición de valor a sus actividades.

¿Qué más pasó este año? Tiré con algunas minas, cinco para ser más exactos. Usé bastantes menos condones de lo que al Ministerio de Salud le habría gustado. Una de ellas me embaló durante algunos meses porque lo pasábamos demasiado bien juntos, hasta que entré en razón, me dí cuenta que sus pataletas no eran algo normal y preferí terminar con ella. Resulta que pasarlo bien con alguien tomando piscolas y bailando en el Subterráneo no significa que vaya a ser una buena pareja. Me he demorado años en aprender esa simple lección, pero es porque soy un tonto que no entiende nada.

No es una mala persona, pero a veces dice cosas que me dejan helado. Habla como personaje de Patricia Highsmith. Es el sueño de un misógino: dice cosas que confirmarían las opiniones más oscuras sobre las minas. Una de sus últimas declaraciones fue que “los hombres con personalidad débil no me sirven, porque me pongo patuda y me los estaría cagando a los 2 meses. Necesito un tipo con actitud más ruda, como tú”. O sea que le gusto. Fue un piropo bastante macabro. Mejor no meterse tan en serio con ella.

Estuvo también la chiquilla de los videos porno, pero a ella la borré. Me metí a espiar su Facebook y descubrí que tenía fotos con un pololo y que se iba a casar. Eso puede significar dos cosas: conoció a un tipo y todo pasó muy rápido o yo iba a ser su despedida de soltera. Cuando uno ya se ha tirado a minas casadas o con pololo no hay novedad. Cumplí 34 este año y de verdad quiero vivir la vida con más responsabilidad. Uno se pone viejo y empieza a creer en el karma.

¿Se me olvida algo? Carreteo mucho menos que hace 4 años. Tomo menos también. Anoche me junté en el Torremolinos con una amiga y a la 1am ella se fue a otro carrete porque tenían coca. Yo en cambio me fui a a la casa a dormir: madurez. Hace meses que mi mejor panorama es tomarme una cerveza o un té viendo alguna serie de Netflix sentado en el futón. Curarme como piojo y no acordarme de nada al día siguiente ya no me queda bien. Nunca ha sido una conducta meritoria, pero cada vez se nota más la idiotez porque ya no tengo 25.

¿Qué quiero para este año? Tomar la mitad. Dormir el doble. Entrenar más. A veces creo que gustaría tener una polola, pero pienso que una relación abierta es lo único que soy capaz de sostener por ahora. Según Houellebecq la capacidad para enamorarse no resiste más de dos años de vagabundeo sexual: yo llevo 5, así que estoy perdido. Nunca nadie me va a querer en serio, pero al menos les gusto para tirar: algo es algo. Hoy voy a una fiesta en un estudio de grabación. Tal vez termine el año con un último revolcón.