No eres Brad Pitt

brad-pitt-workout2-fight-club



Esto fue hace unos 4 años. Estaba en el cumpleaños de un sujeto desagradable, en un restorán en La Dehesa. El hecho de que el sujeto desagradable no viva ahí, pero quisiera celebrar ahí de todas formas, ya sirve para insinuar por qué es desagradable. Eran alrededor de las 2am.  Tenía sueño y quería irme a dormir. Estaba en mi habitual actitud misántropa de pescar poco a la gente, particularmente a las minas. Parece que la expectativa es que uno, como hombre, sea más simpático, más sonriente, un poco florerito, más “canchero” como se dice, delicadamente jote. Yo, en cambio, no soy así. Y no soy así porque igual follo, entonces para qué ir por la vida fingiendo que soy simpático si no lo soy. No tengo incentivos.

Entonces una amiga, que a veces lee este blog, me aborda y me dice con completa seriedad y desparpajo: “huevón, no eres Brad Pitt, anda a hablarles a las minas y a tratar de caerles bien, qué haces acá con cara de nada”.

La miré y me cagué de la risa. No, no soy Brad Pitt, lo sé porque tengo espejos en mi casa. Pero no soy nada de feo tampoco y la barba me queda bien. No soy el “mino”, pero sí soy lo que las mujeres definen como “interesante”. Ser “interesante” sirve bastante bien para tirar después de los 28.

Todo esto me hizo pensar qué pasaría si es que diéramos vuelta la situación. Qué pasaría si yo me acercara a alguna amiga en un carrete y le dijera: “qué estás haciendo con pantalones. Anda ahora mismo a tu casa a ponerte una falda corta y una polera con escote. No eres Megan Fox. Muestra un poco más de piel o nadie te va a pescar.”

Misógino es lo mínimo que me diría. Me agarraría a gritos y puteadas, pero igual cualquier amiga se muere si le dijera eso. Le destruyo el autoestima para siempre. Socialmente, yo jamás podría hacer un comentario como ese.

Todo esto me hace pensar que no, no podemos ser iguales. Ciertamente tenemos que ser iguales en derechos y dignidad, porque somos todos seres humanos. Pero, a menos que llegue el día en que dejemos de ser animales con dimorfismo sexual, no vamos a ser realmente iguales jamás.


Anuncios